Cuentos, Historietas y fábulas del Marques de Sade, www.mislibroseroticos.com

EL FINGIMIENTO FELIZ (O LA FICCIÓN AFORTUNADA)

Hay muchísimas mujeres que piensan que con tal de no llegar hasta el fin con un aman- te, pueden al menos permitirse, sin ofender a su esposo, un cierto comercio de galantería, y a menudo esta forma de ver las cosas tiene consecuencias más peligrosas que si su caí- da hubiera sido completa. Lo que le ocurrió a la marquesa de Guissac, mujer de elevada posición de Nimes, en el Languedoc, es una prueba evidente de lo que aquí proponemos como máxima.

Alocada, aturdida, alegre, rebosante de ingenio y de simpatía, la señora de Guissac cre que ciertas cartas galantes, escritas y recibidas por ella y por el barón Aumelach, no tendrían consecuencia alguna, siempre que no fueran conocidas y que si, por desgracia, llegaban a ser descubiertas, pudiendo probar su inocencia a su marido, no perdería en modo alguno su favor. Se equivocó... El señor de Guissac, desmedidamente celoso, sos- pecha el intercambio, interroga a una doncella, se apodera de una carta, al principio no encuentra en ella nada que justifique sus temores, pero mucho más de lo que necesita para alimentar sus sospechas, coge una pistola y un vaso de limonada e irrumpe como un poseso en la habitación de su mujer...

-Señora, he sido traicionado -le ruge enfurecido-; leed este billete: él me lo aclara, ya no hay tiempo para juzgar, os concedo la elección de vuestra muerte.

La marquesa se defiende, jura a su marido que está equivocado, que puede ser, es ver- dad, culpable de una imprudencia, pero que no lo es, sin lugar a duda, de crimen alguno.

-¡Ya  no  me  convenceréis,  pérfida!  -le  contesta  el  marido  furibundo-,  ¡ya  no  me convenceréis! Elegid rápidamente o al instante este arma os privará de la luz del día.

La desdichada señora de Guissac, aterrorizada, se decide por el veneno; toma la copa y lo bebe. -¡Deteneos!-le dice su esposo cuando ya ha bebido parte-, no pereceréis sola; odiado por vos, traicionado por vos, ¿qué querríais que hiciera yo en el mundo? -y tras decir esto bebe lo que queda en el cáliz.

-¡Oh, señor! -exclama la señora de Guissac-. En terrible trance en que nos habéis colo- cado a ambos, no me neguéis un confesor ni tampoco el poder abrazar por última vez a mi padre y a mi madre.

Envían a buscar en seguida a las personas que esta desdichada mujer reclama, se arroja a los brazos de los que le dieron la vida y de nuevo protesta que no es culpable de nada. Pero, ¿qué reproches se le pueden hacer a un marido que se cree traicionado y que castiga a su mujer de tal forma que él mismo se sacrifica? Sólo queda la desesperación y el llanto brota de todos por igual. Mientras tanto llega el confesor...

-En este atroz instante de mi vida -dice la marquesa- deseo, para consuelo de mis pa- dres y para el honor de mi memoria, hacer una confesión pública -y empieza a acusarse en voz alta de todo aquello que su conciencia le reprocha desde que nació.

El marido, que está atento y que no oye citar al barón de Aumelach, convencido de que en semejante ocasión su mujer no se atrevería a fingir, se levanta rebosante de alegría.

-¡Oh, mis queridos padres! -exclama abrazando al mismo tiempo a su suegro y a su suegra-, consolaos y que vuestra hija me perdone el miedo que la he hecho pasar, tantas preocupaciones me produjo que es lícito que le devuelva unas cuantas. No hubo nunca ningún veneno en lo que hemos tomado, que esté tranquila; calmémonos todos y que por lo menos aprenda que una mujer verdaderamente honrada no sólo no debe cometer el mal, sino que tampoco debe levantar sospechas de que lo comete.

La marquesa tuvo que hacer esfuerzos sobrehumanos para recobrarse de su estado; se había sentido envenenada hasta tal punto que el vuelo de su imaginación le había ya hecho padecer todas las angustias de muerte semejante. Se pone en pie temblorosa, abraza a su marido; la alegría reemplaza al dolor y la joven esposa, bien escarmentada por esta terrible escena, promete que en el futuro sabrá evitar hasta la más pequeña apariencia de infidelidad. Mantuvo su palabra y vivió más de treinta años con su marido sin que éste tuviera nunca que hacerle el más mínimo reproche.

Memorias de una Pulga - Parte del CAPITULO 1

NACÍ, PERO COMO NO SABRÍA DECIR COMO, cuándo o dónde, y por lo tanto debo permitirle al lector que acepte esta afirmacn mía y que la crea si bien le parece. Otra cosa es asimismo cierta: el hecho de mi nacimiento no es ni siquiera un átomo menos cierto que la veracidad de estas memorias, y si el estudiante inteligente que profundice en estas páginas se pregunta cómo sucedió que en el transcurso de mi paso por la vida —o tal vez hubiera debido decir mi brinco por ella estuve dotada de inteligencia, dotes de observacn y poderes retentivos de memoria que me permitieron conservar el recuerdo de los maravillosos hechos                  y                    descubrimientos                     que      voy       a     relatar,         únicamente                    podcontestarle que hay inteligencias insospechadas por el vulgo, y leyes naturales cuya existencia no ha podido ser descubierta todavía por los más avanzados científicos del mundo.

Oí    decir      en     alguna       parte       que      mi     destino        era     pasarme        la                vida chupando sangre. En modo alguno soy el más insignificante de los seres que pertenecen a esta fraternidad universal, y si llevo una existencia precaria en los cuerpos de aquellos con quienes entro en contacto, mi propia experiencia demuestra que lo hago de una manera notablemente peculiar, ya que hago una advertencia de mi ocupación que raramente ofrecen otros seres de otros grados en mi misma profesn. Pero mi creencia  es  que  persigo  o

Lisa Marie Rice, reseña de novelas eróticas...

lisa marie rice

Lisa Marie Rice vive permanentemente en los treinta años y nunca envejecerá. Es alta, esbelta y guapa. Los hombres caen rendidos a sus pies como peras maduras. Ha ganado todos los premios literarios habidos y por haber del mundo. Es cinturón negro y tiene conocimientos avanzados de arqueología, física nuclear y literatura tibetana. Es concertista de piano. ¿He mencionado ya el premio Nobel?

Claramente, Lisa Marie Rice es una mujer virtual que sólo existe delante del teclado cuando escribe novelas románticas y novelas eróticas. En cuanto el ordenador se apaga, desaparece.

Midnight Man (2003)

Reseña de la novela erótica:

El nuevo cliente de la decoradora de interiores Suzanne Barron es el hombre más peligrosamente sexy que ha conocido en su vida. El comandante de marina John Huntington, un antiguo seal (alias “Midnight Man”) trabaja mejor en la oscuridad. A las pocas horas de conocerlo Suzanne tiene sexo salvaje y sin inhibiciones con John, después le entra el pánico por la profundidad de su apasionada respuesta a un guerrero tan poderoso y peligroso. Suzanne no es de las que tienen esa clase de sexo. John es, definitivamente, alguien a quien tiene que evitar para su tranquilidad de espíritu. Pero cuando los asesinos vienen a por ella, Suzanne sabe que sólo puede recurrir a un hombre. John la cuidará y la protegerá. ¿Pero quién la cuidará y la protegerá de John?

MIDNIGHT RUN (2004)

Reseña de la novela erótica:

Claire Parks ha estado muy enferma, pero ahora está bien, muy bien, y con ganas de ir de juerga. Bueno, de sexo. En su primera salida en el tempestuoso mundo de las citas atrapa a Bud, un macizo alto, sexy y guapo. Se lo ha ganado a pulso, es su premio por no morir. Pero después de un fin de semana de sexo salvaje, descubre que él no es lo que ella pensaba que era.

El policía Tyler “Bud” Morrison no se puede creer lo que están viendo sus ojos. ¿Qué hace una “princesa” en una discoteca famosa por sus escándalos sexuales? Necesita que la rescaten y rescatar mujeres es que lo que a Bud se le da mejor. Él la ha visto primero, y, como dice el refrán, quién lo encuentra se lo queda. Después de un fin de semana del sexo más ardiente que ha tenido en su vida, decide quedársela para siempre. Cuando ella se ve envuelta en un problema, él hace todo lo que está en sus manos para protegerla. Pero Claire no quiere que Bud la proteja, lo quiere en su cama.

MIDNIGHT ANGEL (2006)

Las pesadillas no se detienen cuando abre los ojos…

Una noche, la gran música y cantante Allegra Ennis perdió la vista, a su padre y su carrera musical por un brutal ataque que no consigue recordar. Ahora está sola en un mundo de oscuridad, con la única compañía de las pesadillas… y un asesino que acecha cada uno de sus movimientos.

Lleno de cicatrices y desfigurado por la guerra, el antiguo Seal Douglas Kowalski nunca se hubiera imaginado que una belleza como Allegra pudiera amar a alguien como él. Cree que sólo podrá disfrutar de una breve aventura con ella. Pero cuando la vida de Allegra se ve amenazada, Kowalski se da cuenta que hará cualquier cosa para mantenerla a salvo… y a su lado.

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